La gestión Balochi está sepultada
La insólita y vergonzante historia del vecino muerto que fue enterrado por el intendente interino Rubén Camarda en Sarmiento es el fiel reflejo de la actual gestión municipal que llegó al poder con aires de cambio y protagoniza desde hace tres años el mayor retroceso en la historia de la Ciudad de los Lagos.
Lo imperdonable de esta lamentable situación para la comunidad sarmientina es que los recursos económicos están, el gobierno provincial ha depositado mensualmente los 7 millones que corresponden al marco regulatorio petrolero aprobado en la gestión del gobernador Martín Buzzi y el jefe comunal de Sarmiento tiene la osadía de tenerlos “guardados” en cuentas corrientes del municipio esperando la ocasión para profundizar su campaña a la reelección.
Por donde se lo mire, el rol de Balochi es patético. Se escondió más de un mes en Buenos Aires, brilló por su ausencia cuando dos gobernadores patagónicos (Buzzi y Carlos Peralta –Santa Cruz– recorrieron la obra de repotenciación del acueducto con la firme intención de reducir el impacto en la Cuenca del Golfo San Jorge por la falta de agua) y apenas se presentó en la fiesta interprovincial de la Doma donde protagonizó un gracioso blooper cayéndose de un caballo y tirándole elogios en público a Buzzi después de criticarlo cobardemente en una habitación del hotel Lucania de Comodoro Rivadavia, arrodillado frente al diputado nacional Mario Das Neves.
Por estos días, Balochi pretende tomar las riendas de un municipio descarriado. Dice que el gobierno provincial no le envía fondos, le retiene materiales para la construcción y que no hay programas sociales para Sarmiento; cuando la realidad es que su gestión hace agua por todos lados al no destinar los 25 millones que llegaron a las arcas de su municipio de la actividad petrolera.
Lo que no entiende Balochi es que los vecinos de Sarmiento lo votaron para gestionar, lo votaron para estar en la Ciudad de los Lagos y no para jugar a las escondidas en Buenos Aires o en una pieza de hotel con Das Neves. La comunidad de Sarmiento tiene necesidades, algunas más urgentes que otras pero la realidad es que el intendente no puede especular con la plata de la ciudad.
No se pueden “cajonear” más de 25 millones de pesos solo por una especulación política, porque cuando quiera mostrar o ejecutar algo no habrá tiempo para licitaciones, ni mucho menos capacidad de respuesta de las contratistas por más que la mayoría sean propiedad de un puñado de amigos íntimos del jefe comunal.
Párrafo aparte merece el impresentable secretario coordinador de gabinete, Rubén Camarda. Quizás imaginó en alguna sobremesa regada de buen vino que enterrar a un vecino de su ciudad, ante la dolorosa espera de los familiares, lo ubicaría en un lugar de privilegio ante la opinión pública.
Trasnochado, como casi todos los días de su pobre gestión, Camarda proyectó una imagen de buen hombre y brillante funcionario a la repudiable acción de tomar una pala y cavar una fosa para darle cristina sepultura a su malogrado vecino.
Lo correcto hubiese sido que Camarda, como intendente interino por la siesta interminable de Balochi, hubiese llamado al supervisor del área que coordina las actividades en el cementerio y “gestionar” que llegara un empleado a cubrir la vacante ante la ausencia del responsable que debía sepultar al cadáver.
Ni Balochi, ni Camarda deben andar tapando “agujeros” en su triste gestión municipal. De una vez por todas, tienen que hacer un curso acelerado de gestión y aceitar todos los mecanismos necesarios para que los trabajos se hagan o las responsabilidades se cumplan.


